Recolección de semilla
Trabajamos con agave maximiliana, la especie silvestre de la sierra. Colectamos las semillas de plantas sanas para garantizar la siguiente generación.
Destilando tradición…
Todo empieza con la semilla del agave maximiliana y termina con una copa de raicilla. Ocho pasos, cero atajos.
Trabajamos con agave maximiliana, la especie silvestre de la sierra. Colectamos las semillas de plantas sanas para garantizar la siguiente generación.
Cada semilla germina y crece protegida en nuestro vivero hasta convertirse en una plántula lista para el campo.
Las plántulas van al monte, donde maduran de 8 a 15 años antes de ser cosechadas. La paciencia es parte de la receta.
En su punto de madurez, la piña se corta a mano y se transporta hasta la taberna para iniciar la elaboración.
Las piñas se cuecen en un horno de piedra alimentado con leña, a altas temperaturas y por horas, para concentrar los azúcares y aromas.
El agave cocido se muele para extraer el jugo que fermentará. Del bagazo no se desperdicia nada: vuelve al campo.
El jugo fermenta en tinas abiertas, con levaduras silvestres del aire de la sierra, desarrollando carácter y aroma.
Una sola destilación artesanal en alambique de cobre y acero inoxidable. Los cortes perfectos para obtener el mejor corazón, y así nace nuestra raicilla.
Cultivamos el agave que sembramos: recolectamos semillas, devolvemos el bagazo al campo y dejamos descansar la tierra. Cada botella guarda una promesa con la sierra.